El otro día hablaba con un conocido que trabaja en el
mantenimiento de trenes. Un tema de conversación llevó a otro, una charla
casual de nada y de todo. En un momento dado me dijo:
- El avance de la tecnología no está adecuado con nuestra
sociedad.
- A qué te refieres? -le pregunté, animándolo a que me
contará más, no me iba a quedar con la curiosidad.
- Los avances tecnológicos no tienen en cuenta a las
personas, ni sus puestos de trabajo. Pronto los contadores de luz, agua,
gas,... enviaran las información a la central vía internet. Así que los
revisores de los contadores ya no tendrán sentido.
Cómo???? Que no voy a escuchar más por la escalera de casa al
revisor del contador del gas gritar: "El gasssssss!!!!! El
gasssss!!!!". No es que me hiciera especial ilusión oír esos gritos a las
cuatro de la tarde cuando estoy relajada en el sofá, pero... es su trabajo. Y
mientras echaba un vistazo a la numeración del contador, una conversación
trivial sobre el tiempo siempre apetece.
Me siguió contando que pronto tampoco habría revisores en
los trenes, pocos quedan ya pero haberlos haylos. Los tickets llevarán un chip
que activan los sensores al pasar por la puerta del tren. Otros puestos de
trabajo fuera!!!!
Y me citó otro ejemplo que ya se está instalando, las cajas
de los supermercados donde tú mism@ te cobras. Menos cajeras amables con las
que charlar mientras pasa tu compra por la cinta, tampoco se va a poder hablar
con ellas de lo carísima que está la verdura o lo bueno que está el nuevo
chocolate Nestlé????
Avances buenos: en medicina, en comunicación, en
educación,... algunos. Pero en otros sectores esos mismos avances son
perjudiciales. Dónde está el punto intermedio???? Mi miedo: menos contacto
entre las personas, más relación con las máquinas. El comentario: “La chica que
me atiende en la administración de loterías.” Será sustituido por: “Que máquina
dispensadora de lotería más bonita!!!???? Ufffff… miedo, mucho miedo me da.